


Hace varios años no era extraño ver en San Fermines a cuadrillas de txikis que iban por las calles acompañados de una peña o en las corridas de toros. Hoy en día esto es más complicado por la sociedad tan cambiante y por que de la plaza nadie se quiere marchar y es más dificil el cambio generacional.
Los tendidos y andanadas han subido la media de edad y tampoco es raro ver en la grada a personas de más de 80 años que se aferran a su monumental como un derecho intocable. Y no les falta razón, pero entonces...
Entonces deberíamos ampliar la plaza porque estos chavales son los que van a recibir el testigo y los que harán perdurar otra y otra generación más la esencia de estas fiestas únicas. Mientras tanto el pequeño Nicolasito ha tenido la suerte de que alguien le hiciera ese hueco.
Vete llevando a tus coleguitas y que la fiesta continúe.
El loco de la colina
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